2/08/2007

historia para no pescar


Los pescadores tenemos fama de exagerados, de hacer crecer los peces fuera del agua, hay un dicho que dice que el unico animal que crece despues de muerto son los peces pescados por pescadores.
Viniendo a cuento voy a contar una historia que me conto un pescador bulgaro a orillas del pantano de Mequinenza.
Parece ser, que hace unos años cuando todavia no habia emigrado a España, en su pueblo natal, a orilllas del caudaloso Danubio, ocurrio un suceso que conmociono a la comunidad que por las cercanias habitaban y que llego a ser noticia nacional, publicada en diarios incluso de tirada nacional.
Un anciano y su nieto, despues de haber trabajado en su huerto, fueron a lavarse las manos a orillas del rio, cuando el nino se lavaba bajo la atenta mirada de su abuelo, este observo a cierta distancia de la orilla y con direccion a esta una estela en la superficie del agua. Con toda la rapidez que pudo alerto al joven el cual salio corriendo del agua. Tras el emergio con la actitud depredadora de un tiburon un esturion beluga, el cual por la inercia quedo varado en tierra. El abuelo que habia llevado su azada para lavarla, cogio la herramienta y tras varios golpes en la cabeza del pez consiguio matarlo.
El pececillo en cuestion midio mas de cinco metros y con palabras textuales del abuelo, si no hubiera advertido su presencia el pez se hubiera llevado al despistado nino.
Historias como estas se cuentan a cientos, aunque esta tiene la pinta de ser real, por que esta documentada en diarios y el pez al morir pudo fotografiarse y medirse. Todavia recuerdo hace unos anos cuando empezo a conocerse al siluro aqui como se oian historias de que los mas grandes que se pescaban que para entonces se acercaban a los setenta y ochenta kilos pasando ya de los dos metros tenian padres y hasta abuelos que pasaban holgadamente de los tres metros y que como no, los habian visto buceadores que habian salido por aletas del agua, el clasico topico.